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El bolso de Pilipili

Un cuaderno, un ipod, una cartera gigante, besos, barras de labios, entradas de teatro, gafas de sol que han visto todas las tiendas y los bares de la ciudad... Un bolso grande con ganas de salir a la calle

amores perros, gatos, vagos, prácticos... ay... amor...

amores prácticos, en los que nos quedamos, los que elegimos como la lavadora y que nos da buen resultado... aunque de vez en cuando llamamos al técnico, a que le de un repaso... para que siga funcionando igual que antes, con el brío que tenía al centrifugar... para que le pongan la pieza que se le había caido por el desgaste o para reemplazarla por otra lavadora, que ocupa el mismo hueco y nos da mejores resultados (al sacar la ropa, no hay que plancharla) y hace menos ruido al centrifugar.

amores eternos, que casi no se tocan, que son etereos... son amores como parques, como paseos por parques... huelen a nardo, jazmín o dama de noche en verano, tienen el color reventón de la amapola y las siestas se llenan de sueños, sueños dulces y sensuales... y que tras dormir la siesta entre las flores, de nada sirve llevárselas a casa porque se marchitan y ya no son.

amores de gato, que piden piden para quedarse contigo y que cuando terminan de comer se escapan por la gatera... buscando, siempre buscando una nueva caricia y un poco más de alimento para ese ego maltrecho o malcriado.

amores sin recuerdos, amores pez, que no se detienen en las flores, en las caricias, ni en las noches tristes o alegres. Que son porque lo fueron pero que ya no son nada. No tienen espejos, no se ven. Es un amor de Hipermercado hasta las nueve de la noche un viernes haciendo la cola y película de DVD en casa. Rutina de noche de invierno y de televisión, de ojos que pican y aburrimiento, pasotismo y patatas fritas que pringan el mando de la tele.

amores como tangentes de circunferencias, que se tocan y son uno y nunca podrías distinguir ese punto en que lo son todo, y que luego se van para dispararse y no volver a encontrarse. Esos que compartían las viandas en las mesas y el vino en la misma copa, y que eran tan fáciles como un dibujo con lápiz del número 5 pero que por razones de la aritmética y la geometría se volvieron fríos como la tinta del Rotring, lleno de borrones, quitados con la cuchilla, que siempre dejan marca y arañan el papel.

amores que están por venir, como esas películas que me recomendaste y aún no vi. Amores que casi me están rozando y que serán, serán amor, porque ya son, aunque no lo sepas, aunque no lo sepa ni yo. Amores que son futuro y que como el futuro, no es. Son caramelos que un poco nos quitan la sed.

Amores con sabor dulzón a la cereza y al porro. Al vino y a la noche de estrellas, de cinco estrellas, después de la conversación en los postres y entrometido en las insinuaciones de los apertivos. Amores que son, son mucho: inteligencia, atracción, pose y compostura y que después se van porque no se pueden quedar el domingo después de las 12 en el hotel.

Y seguiré soñando con encontrarnos. Con que tú me encuentres, que yo ya te ví. Y que estar contigo sea como una siesta contigo, debajo de una parra contigo, un día que siempre es viernes, fiesta de verano. Al lado de la piscina contigo, al lado de tu boca, al lado de ese gato que no se escapa por la gatera. Un gato negro, que brilla tras de la verja y nos mira y no nos quita ojo y ni siquiera parpadea. Nos espera.

Un amor que sólo sea amor, al que no le pidamos nada, porque ¿qué más se puede pedir?
Un amor tan amor que no puede ser un manual de instrucciones de electrodoméstico, una historia de libro de autoayuda, una anécdota que me han contado para que la destripemos o un cuento de los de las perdices. Un amor tan amor que no pueda nunca ser una buena película.

...y al terminar, te quiero.




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Comentarios

  1. Si, por favor, me pone lo mismo que a la señorita. Un Amor con mayúsculas, dulce y salado a un tiempo, que pique un poquito, pero no tanto como para que se me salten las lágrimas... Lo tomaré en copa grande, pero con cucharita pequeña, para que me dure muuuuchoooo, muuuuuchoooooo...

    Comentario de margot hace 4 años y 56 meses

  2. Pilipili, joder, que te he dicho que estaba triste, no me hagas leer estas cosas...

    Comentario de Diego hace 4 años y 56 meses


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