los calzoncillos de Sadam
pilar lópez casquete de prado - 20-05-2005 18:07:41 | Categoria: de mentira de la buena
me han estropeado el díaEl día empezó muy bien y lo sabía desde las ocho y media, que tu mensaje me despertó por segunda vez (a las ocho no podía con mi alma y me debí quedar dormida) y... me gustó por lo que ponía y me gustó, porque así podía llegar a tiempo al trabajo...
A las nueve y siete, Marina, me acordé de tí: por fin me vengué de la rubia-pija-de-don-algodón-años-ochenta. Esta vez la que se coló en el autobús fui yo... pero como tengo buen fondo, todos nos sentamos en los asientos grises y miramos la tele sonrientes.
A las nueve y diecisiete minutos sabía que sería un buen día de nuevo: al lado del pabellón de Colombia, el de la Expo del 29, había un árbol que tenía un color verde recién lavado, de un verde brillante y más verde que ninguno de los otros verdes del Parque de María Luisa. Y Dulce Pontes le hacía cosquillas en los pies.
A las nueve y diecinueve volví a ver a las mujeres que bailan lentas y que empezaron tarde, pero que no paran de moverse. Y yo las veo en los cristales reflejadas y allí se refleja el río... y todo parece perfecto. Sobre todo, cuando pienso que ellas se irán de allí a desayunar y de allí a pasear, y de allí de tiendas y de allí a clase de pintura y así hasta que terminen viendo el programa de Ana Rosa, mientras toman un café... y mientras nosotros estaremos remando con Charton Heston, el amigo de Rubita (ella con sus rizos y el con sus rifles)... y ellas, ellas ¿estarán todo el día sonriendo, no?
La cosa es que seguimos por el camino y en medio de San Telmo estaba la Palmera: orgullosa, bien derecha y muerta de risa. Y en la otra acera, cuatro árboles de flores moradas le hacían seria competencia a las buganvillas del Hotel Alfonso, que me tienen preocupada: no paran de toser y aunque siguen entregadas a las pérgolas, parece que han perdido la fuerza y las flores...
Como todo salía redondo, perdóname Blas, pero me compré un café en Starbucks...a las nueve y veinticinco, después de saludar a las mujeres de la puerta (que hoy eran menos, se ve que alguna se fue al ambulatorio a por recetas, que el mal de las piedras les está haciendo mella a todas) Esta vez me ganaron la partida: me cambiaron ellos sólos mi nombre (picar... ¿será que saben que soy una picajosa?)
Y así ha seguido el día: luego llegó otro mensaje que me recordaba que nos vemos el domingo, un email largo a una pregunta corta e intranquila, Ana y su padre, que da gusto trabajar con ellos, Inma, que a medida que se deja ver nos gusta más (por ella y por su trabajo, por su estilo y por la risa)... mi padre, contento en la playa... y Cristina y mi Ola Tsunami de Hokusay, en acuarela y de setenta por cincuenta...
Después he llegado de nuevo a la oficina y el día se ha nublado. Abro las noticias y me encuentro a Sadam en calconcillos. Y me duele. Y me parece injusto, me parece intolerable y me pongo del lado de sus pantalones por un ratito. Igual que nos pusimos del lado de sus empastes hace unos meses. Me parece una falta de respeto enorme. Tanto, que no encuentro más palabras...y desde luego, creo que hay que ser muy enano mental para intentar desacreditar de este modo a una persona y espero que no sean tantos los enanos mentales que disfruten con esta broma de tan mal gusto.
¿Por qué nunca nadie sabe nada, con lo rápidos que son en ese país para decir "ha sido él, ha sido él" cuando se encuentran a uno con turbante?, ¿Porque siempre se toman medidas para que no se vuelvan a repetir y porque siempre se repiten?
Por ahora, hasta que no tenga más respuestas, me quedo con la mía: quiero ser la hija politoxicómana de George Bush y tener una cámara de video digital de última generación y hacerle fotos a George y Laura mientras me fumo un porro.
Ahora, para relajarme y antes de irme, escucharé a los Planetas y su Un Buen Día porque aquí no tengo 'Hey boy, hey girl' de Chemical Brothers.... Ojalá este fin de semana gane el Atleti.
Comentarios (0) - Referencias (0)