no me hables de mañana
pilar lópez casquete de prado - 24-05-2005 01:15:31 | Categoria: de mentira de la buena
había una vez un famoso cocinero de París que repudió sus tres estrellas Michelín por una Braserie que abrirá en otoño. En otoño en París, cuando se le caen las hojas y yo me las quedo pegadas, el estrena la carta y los papeles y yo me quedo sin habla.Pues ese cocinero sabía como mover el mundo, por eso lo paró. Y el mundo dió la vuelta y giró con sentido, no el de las agujas del reloj si no el suyo propio.
Y cuatro niñas sin cinturón lo pararon para no seguir jugando y se ataron a los años impares de la pubertad. Y seguro que alguien llora y no va a dejar de llorar porque el cinturón, ese que nosotros no sabíamos que podría existir, aunque creyéramos a pies juntillas en Julio Verne y sus inventos, en Leonardo y sus cosas, no nos cabía en el cerebro y a ellos, ahora, los hace culpable (valiente estupidez). Y en el Sinca 1000, con asientos de scay recorríamos España y jugábamos sin tentar la suerte al parchís magnético de Cola Cao y sonaba el radio casette con pilas y cintas de había una vez un circo.
Y desde entonces, el mundo había seguido dando tantas vueltas, tantas como tus cocteles en nuestra cabeza y no había dejado de darlas porque éramos tan inconscientes como Gaby, Miliki y Fofito. Tres cócteles que nos brindan y nos hacen parar el mundo cinco segundos. Cinco segundos para pensar en un brindis y volver a girar, como lo hace una voltereta de doce años en una piscina de pueblo y sin tragar agua.
Y vacío el ipod para volverlo a llenar. Para tentarlo con No puedo quitar mis ojos de tí y me río, porque no los quito y quiero volver a verlos: frente a la Maestranza, subiendo Mateos Gago y abriendo bien los ojos para escuchar esa música que me hace ser naranja y turquesa en una voltereta.
Mañana pararé de dar vueltas para volver a jugar.
Con una luna llena.
Con una risa eterna.
Con tus ojos, esos que no puedo quitar de los míos.
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