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El bolso de Pilipili

Un cuaderno, un ipod, una cartera gigante, besos, barras de labios, entradas de teatro, gafas de sol que han visto todas las tiendas y los bares de la ciudad... Un bolso grande con ganas de salir a la calle

los telegramas

¿A alguien le mandan telegramas?
Yo nunca he recibido uno... ni siquiera se qué hay que hacer para ir a recogerlos. Recuerdo que, cuando vivíamos en Segura, la Casa Real le mandó uno a mi madre (por algún detalle que tuvo... algún mensaje de tú a tú a la Reina) y yo convencida por aquel entonces que mi madre y Dña. Sofía eran casi amigas... y aquel niño rubio de la portada del Hola que había cumplido 10 años me hacía suspirar...
También por aquel entonces estaba convencida que el compañero de trabajo de mi padre era Felix Rodriguez de la Fuente y que él salía en la escena de la anaconda, con el Land Rover y llenos de cieno hasta las orejas... y resulta que el compañero de mi padre se llamaba Clemente y trabajaba con él en la oficina de Extensión Agraria de Fregenal y si venían con fango era porque habían estado en algún campo de ensayo y el cartel del Land Rover no decía RTVE...
De todas maneras, yo era feliz y supongo que mi mundo era tan pequeño y tan evidente que era normal encontrarse a papá en la tele.
Esta mañana un señor venía a mi lado, leyendo mi libro y el suyo a la vez. Era mayor, de pelo blanco y ocupaba más de un asiento (el mío). Me miraba mientras leía y leía si le miraba (yo con cara de sueño y de poca paciencia...) Leía en italiano y se encontró a un amigo. Hablaban sobre los telegramas, el amigo había recibido uno. Estaba preocupado... ya nadie usa los telegramas, sólo gente anciana para hacerte leer rápidamente lo que no quieres oir.
El otro señor se frotaba las manos, estaba nervioso y tenía la boca seca. Su hermano mayor vivía en Francia, solo, y estaba enfermo desde hacía un tiempo.
Mi compañero de autobús se ha bajado en mi parada. Sonriente, me ha dejado pasar, sonriente, me ha acompañado por la calle. Sonriente, me ha puesto nerviosa y ha guardado su libro en italiano en una cartera. Ahora andará haciendo cola en la administración local y hablando en italiano con la chica de al lado, que elegirá deliberadamente. Y él, él no tiene telegramas, por eso apura los días y hace colas infinitas. Los telegramas, estos telegramas siempre llegan.

Referencias

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Comentarios

  1. Tan solo he recibido telegramas en dos situaciones totalmente contarias, una de tristeza por un fallecimiento y otro de felicitación por un nacimiento.
    Creo que en el dia a dia un telegrama te acelera el corazón, ¿ por que hay que comunicar algo con tanta urgencia?, por algo será, no me gusta. Prefiero no recibir telegramas, me inquietan.

    Comentario de Mandi hace 4 años y 54 meses

  2. yo solo recibí un telegrama en mi vida, el día que cumplí 15 años. Qué pena que no sé que hice con él, quizás esté dormido en alguna caja del armario. Era de un noviete mío (fijate que detalle, con solo 15 años y tener esos puntos..) y me felicitaba y ponía algo más amoroso que ahora no recuerdo. No se que utilidad tienen hoy día los telegramas,para eso están los mensajes a los móviles y los emails.. no?

    Comentario de Marina hace 4 años y 54 meses


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