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El bolso de Pilipili

Un cuaderno, un ipod, una cartera gigante, besos, barras de labios, entradas de teatro, gafas de sol que han visto todas las tiendas y los bares de la ciudad... Un bolso grande con ganas de salir a la calle

lo fácil que es escribir post...

y lo difícil que es hablar algunas veces

El primer día de clase, en Azuaga, hablé con todos los compañeros: le enseñé mi tortuga, le dije mi nombre, que me gustaba pintar y como tenía buena memoria para los nombres, enseguida me hice amiga de todos... parecía que aquella era mi pecera...
Soy capaz de defender con carácter mi empresa y mis proyectos, nunca me han dicho que no en una entrevista de trabajo porque he encontrado argumentos para salir airosa en la conversación...
Fui capaz de presentar Liberarte ante un montón de gente, sin titubeos... Le he dado clases a los alumnos en Masters de la Cea, a los de Ceade... y sin embargo, cuando quiero hacer una pregunta minúscula, más sencilla y que la respuesta ya la sabía, ¡no soy capaz!
No sé por qué razón me he hecho tan cerrada para mis cosas... parece que, tanto que hablo esta semana de cajas, estoy metida dentro de la rusa más chica de la colección de Matriuskas... (me encantan las Matriuskas, por cierto)
¿Es la edad?¿Es el negarse a tomar el sol sin crema protectora?¿Es la malea o es tener miedo a tropezar con los tacones en los guijarros?

Y ahora me acuerdo de una anécdota, pasó en Lisboa hace muchos años...mi Matruska me cerró con llave una ventana que tenía con vistas a la luna...y desde entonces, yo he seguido echando cerrojos...Era Lisboa, hace 25 años (qué fuerte! 25...). Yo andaba dando vueltas a una puerta giratoria, de un hotel de cinco estrellas y mirando una vidriera con al boca abierta. Nunca había visto nada tan bonito... (recordemos: por aquel entonces yo era más de pueblo que ahora aún...) y yo: inocente y expresiva, se lo hice saber a todos (no sólo a mis familiares)... bueno, pues allí estaba ella que me dijo al oido algo que no he olvidado, algo que sonó a reprobación y represión, algo así como que la clase estaba en que si algo me sorprendía, que no se me notara...
Cerré la boca, cogí mi bolso y mi Nancy, que los había aparcado mientras jugaba con la puerta y subí a la habitación... Ese día empecé a perder la inocencia y la frescura y empecé a tener clase...
Hoy lo único que se es que es un soberana tontería, que eso no es ser elegante ni mucho menos y que no hay nada como seguir sorprendiéndose y compartiendo las sorpresas... que para eso si que hay que tener clase.

Y hablar desde el corazón, aunque es más difícil... Y confiar en lo que se dice de corazón, que para mi aún es como trabajar en el alambre del Circo del Sol, pero esa... esa es otra historia que sí merece encerrar dentro de la Matruska más pequeña y dejarle de dar importancia.

Firmado en Sevilla a eso de la 1 menos veinte, en el día del cumpleaños del Chino, con cara de Eva Amaral o de Blancanieves (tengo flequillo)

Referencias

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Comentarios

  1. que facil es quererte y que dificil que tu me quieras.

    Comentario de el paciente ingles hace 4 años y 54 meses


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