la primera clase de natación y la última
pilar lópez casquete de prado - 15-07-2005 03:33:36 | Categoria: de mentira de la buena
Cuando era pequeña un amigo de mi padre me enseñó a nadar con su hija, Mariola. Mi amiga Mariola.El primer día que llegamos a la piscina, Mariola, que ya sabía nadar se tiró por donde la piscina medía 2,5 mtrs. y salió rapidamente a la superficie. Yo la seguí y tardé mucho en salir... y además, no se dieron cuenta de lo que había pasado (más bien de que no sabía nadar). Esa sensación estoy segura que será una de esas con la que me encuentre cuando en el último minuto de mi vida estén pasando todos mis años, mis segundos y mis anécdotas. Si en alguna de ellas me paro, por ahora, será en esa...
Mariola y yo éramos amigas desde que llegué a vivir a Azuaga. Aún la recuerdo menuda, con su traje marinero de punto blanco y azul oscuro y su cola tirante, comiendo kikos y jugando a la pelota.
De repente, y de eso me arrepentiré tanto como ella, estoy segura, nos enfadamos. Un enfado tan tonto que aún no tiene explicación. Tan tonto que ni siquiera se podía pedir disculpas... y dejamos de salir juntas, yo dejé de ir a nuestro club, de escuchar nuestras cintas de casettes y de tomar el sol con cerveza por el pelo para ponernos rubias. Eramos cinco amigas, cerradas y con un mundo propio, extraño e independiente, como el de las Vírgenes Suicidas del libro... pero nosotras, Mariola y yo teníamos una amistad para mí especial.
Pasaron los años y hasta puedo decir que dejé de ir a Azuaga en vacaciones porque no tenía allí amigas como las de antes... ya no era lo mismo.
Cada una siguió creciendo y supimos de la otra por nuestras madres... que si terminó COU con matrícula, que si estudia medicina, que si tiene bulimia, que si tiene novio, que si se casa, que si qué guapa iba de novia... que si hoy, justo cuando iba a la piscina, se separa.
Yo ya se nadar. Cuando dejamos de ser amigas seguía en la piscina, y ya sin cerveza ni Nivea, me dedicaba a aprender a nadar (espalda, braza, croll...). Ahora ya se nadar, ahora hago mil metros y no me canso.
Ahora Mariola se tiene que volver a tirar en la piscina de 2,50 mtrs. y ya no sabe nadar. Ojalá estuviera cerca para decirle que siempre se puede salir a la superficie. Ojalá estuviera cerca para seguir orgullosa de mi amiga, viendo que siempre sale a la superficie.
Los amigos de los 14 años son los de siempre, habría que saber volver a ellos como a casa... pero yo no se volver a Mariola. Hace poco di un paso, me acerqué, porque yo no tengo muy desarrollado el orgullo y si el sentimiento de saber que hay alguien en el mundo al que le he hecho daño o con quien no me hablo. Ahí siempre rectifico y siempre perdono... pero cuando llegué no debió ser el momento. Ella se dió la vuelta, prometió llamar para un café pero aún no ha llegado esa llamada.
Ojalá no me hubiera dejado llevar por las razones de otros y si por mi corazón, incauto, adolescente pero como el de cualquier otro adolescente: sincero y natural.
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