Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

El bolso de Pilipili

Un cuaderno, un ipod, una cartera gigante, besos, barras de labios, entradas de teatro, gafas de sol que han visto todas las tiendas y los bares de la ciudad... Un bolso grande con ganas de salir a la calle

no puedo quitar los ojos de Piano Man

Esta mañana, desde el blog de Periodistas 21, de Juan Varela (por cierto, qué voz tan bonita tiene este hombre), llegué a un artículo de Felix Romeo sobre Piano Man.

La verdad es que me cautivó el nuevo punto de vista. Piano Man o el hombre invisible. Desaparecer y ser otro, el que tu quieras. Con lo que me gusta reinventarme. Con lo que me gusta escaparme...

Es cierto, cuando ya se resolvió el misterio, lo primero que pensé es que cómo nadie había sido capaz de identificarle, en este mundo tan globalizado y con esta noticia romántica, que había dado la vuelta al mundo. Ni su familia, ni sus amigos o conocidos habían dicho ni mu (porque en toda esta historia, nunca se habló de la hipótesis de que fuera alemán... ) y tampoco nadie le había echado de menos.

Me encanta (ahora que están tan de moda otra vez los superheroes) la idea de ser invisible. Muchas veces, cuando paseo por algunos sitios, como el Reina Sofía, me imagino que ni siquiera suenan mis pisadas, que no proyecto ninguna sombra y que no dejo ninguna marca... que todas las marcas, huelas y pisadas se quedan dentro de mi... me las como, las hago mías... son mías...

También me seduce la idea de desaparecer y ser otra a la vuelta. Una huida de 40 días a un desierto bíblico, una escapada para tunearse y hacerse uno... un año sabático para dar la vuelta al mundo en fin, hacerse otro y volver realmente como nuevo (y sin pasar por el quirófano).

Hace unos años, un artista alemán recogió todas sus cosas: obra artística, muebles, enseres, recuerdos, fotos... todo lo que tenía y que había ido siendo parte de el durante los años que llevaba en este mundo, los empaquetó y los hizo desaparecer (los quemó, creo). Me pareció el acto más violentamente valiente de todos los que pudiera imaginar. Me pareció sorprendente: quemar hasta el DNI... y empezar de nuevo. Maravilloso.

Y luego que digan que no se puede cambiar... el hábito no hace al monje si este se queda sin hábito...

¿Recuerdas?.. ¿quién eres tú?... yo soy Scarlett...

Referencias

Dirección para referencias

Comentarios


Recordar datos


adopt your own virtual pet!
El bolso de Pilipili © Todos los derechos reservados al autor
Sindica este sitio usando: RSS 1.0, RSS 2.0, Atom.
Esta bitácora se mantiene con Bitacoræ.
LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009