hoy soy una muñeca rusa
pilar lópez casquete de prado - 25-08-2005 00:21:41 | Categoria: de mentira de la buena
Vengo del cine, de ver Las Muñecas Rusas, siguiendo los consejos de Clara y Belén (sus consejos me los tomo al pie de la letra... de hecho, ya sólo me falta comprarme unos zapatos para potrear la ciudad, porque el pan de pita integral ya lo he comprado...).Mientras veía la película con Mercedes y con Diego estaba a la vez viendo varias películas, las mías propias... las de mi cerebro acelerado que no para de moverse. A veces es como el cuento de Gloria Fuertes de los 13 monos del cerebro para los que sólo había 12 sillas. Estaban tranquilos hasta que el que no tenía silla se mosqueaba y empezaba a liarla. Por eso, según Gloria F. nos duele la cabeza... y se ve que los monos míos deben ser hiperactivos, y no deben tener problemas de asiento, porque a mi la cabeza no me duele... debo tener 14 monos y 14 sillas y deben estar aburridos por no poder pelearse. Por eso piensan tanto.
Bueno, volviendo a la peli: Wendy tiene un diálogo magnífico en una estación de tren. Un diálogo sobre la imperfección. A Wendy le gusta la imperfección.
Justo ahí me acordé de las mías. A mi, las mías hay veces que no me acaba de gustar del todo (como mis monos, que tienen sus días...). De todas maneras, son mías y me parecen hasta graciosas, tienen su encanto (y algunas, su morbo). No podría vivir sin ellas... no sería yo...
Yo soy Wendy: me encanta la gente que lleva gafas o aparatos dentales (y por supuesto, férulas de descarga... somos una secta), los dientes mellados, los lunares y las manchas del sol. Me gustan las piernas excesivamente delgadas, con rodillas marcadas o las regordetas en cuerpos estirados. La gente con la cintura baja y las piernas cortas y las narices grandes. Me gusta la gente despeinada, las mujeres con las coletas mal hechas y los hombres con barba de dos días. Los vaqueros gastados y blanditos, las camas deshechas y las desproporciones y los pegotes en la arquitectura. Me gustan los errores y los tachones, cuando dejan ver el error primero. Me gusta cuando se le empieza a caer la cal a las casas y los gatos de manchas irregulares. Me gustan los labios marcados de vino, después de beberse una botella...
Nos enseñan a seguir la proporción, el orden, el esquema, la estructura, lo que ya se ha hecho antes...a trabajar de 8 a 3, nos ponen ceros si no sumamos bien, a terminar la carrera en 5 años, a casarnos y tener hijos (eso a nosotras... vosotros os libráis de una buena...) y nos da miedo no estar a la altura, no ser el primer premio o incluso a temer seguir abriendo las muñecas rusas y querer siempre encontrar la que no está rajada por la mitad.... o a tenerle vértigo o eso de no ser la última muñeca, con la que tú te quedas.
Yo soy una muñeca rusa redonda. No soy la primera, pero tampoco soy la chica del final. Soy una del medio, de las que justo por la cintura tienen bien marcada su mitad. Me río como la primera, tengo el mismo pañuelo en la cabeza, pero si te fijas... las rosas de mi falda están mal pintadas. Por eso tú sabes que yo soy yo. Por eso te gusto. Por eso, cuando sigas abriendo rusas sólo podrás acordarte de mí, porque el resto... el resto eran todas iguales.
En Sevilla, sin abuela, con agujetas (después de haber batido todas mis marcas en estos tres días en el gimnasio) y poco sueño (qué bien se escribe de noche!!). Estoy más delgada, muy morenita y parece que empieza a notarse... ya me caben unos vaqueros viejos (sí... unos de esos desgastados y blanditos por las rodillas)
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