Y todo se paró...
pilar lópez casquete de prado - 30-08-2005 20:23:12 | Categoria: de mentira de la buena
Hoy todo se ha parado para volver a ponerse en marcha... pero primero, vamos a disfrutar del silencio y de la paz que nos da ver el mundo sin que se nos escape corriendo...Mientras yo dejaba de nadar, el hombre de las manos llenas de pintura roja, se acercaba a mi, se quitaba las gafas y me enseñaba los ojos. Y yo, sonreía por primera vez en estos días tan largos...
Mientras el autobús se paraba en la Lonja de Baracaldo, tras perder los frenos, Diego cerraba su ordenador y pensaba que mañana es el último día. A Diego le seguían brillando los ojos como esta mañana, detrás de sus gafas de pasta negra. Hoy era más alto y yo estaba más contenta por él y porque seamos amigos. De verdad. Quizás suene ridículo pero en estos últimos tiempos ha conseguido que la palabra amigo tenga más valor... y yo se lo que me digo... así que gracias, amigo.
Y siento más que se vaya, pero seguiremos haciendo kábalas que estarán equivocadas cuando vuelva a girar la máquina. Seguiremos sin entender el amor, la vida, la muerte y el trabajo (en especial, el nuestro), pero siempre estaré ahí si se le saltan las lágrimas, si necesita una tila o emborracharnos... y seguro que él estará ahí, como esta misma mañana. Ojalá vayamos a la ópera o al teatro... siempre nos quedará el Maestranza y el año que viene, Barcelona y Alburquerque...Málaga y Sevilla.
A Nani se le paraba la fiebre y quizás Mercedes haya dejado de pintar. Seguramente a Maite se le ha parado el corazón cuando se ha levantado esta mañana, para luego bombear con más fuerza... y es que igual hasta se nos está enamorando.
A mi padre le inmovilizaron las ovejas y las vacas, por culpa de la lengua azul y esta vez no se preocupa, porque no sirve de nada... al menos eso dice. Está parado, en medio de la campiña mirando la puesta de sol mientras hablaba conmigo. El viernes cumple 68 años y parece que empieza a entender el mundo.
Esta tarde, lo único que no se ha parado es el jazmín. Ha vuelto a florecer en casa de mi abuela. Todo estará en silencio, todo estará lleno de olor de estas minúsculas blancas... y de dama de noche... Estoy segura... aunque ni ella, ni sus gatos, ni yo estemos allí para contar jazmines y recoger, en puñados de 100, un para cada mesilla... Los mosquitos se quedan parados con el olor del jazmín y no pican.
Y mañana, a las siete, se mueve el mundo. Pienso llegar la primera porque no quiero perderme otro día especial, aunque sepa a limón, vaya muy rápido y al final del día me deje un regusto amargo y tristón.
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