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El bolso de Pilipili

Un cuaderno, un ipod, una cartera gigante, besos, barras de labios, entradas de teatro, gafas de sol que han visto todas las tiendas y los bares de la ciudad... Un bolso grande con ganas de salir a la calle

que venga Vince desde el Atlántico

No se si han sido los niños escondidos, que los traía de la mano y la mitad venían llorando y yo ya no sabía qué hacer para que dejaran de estar tristes o si ha sido que, al entrar en mi casa, justo en las escaleras, me encontré un trozo de espejo y cristal. No esperaba encontrármelo porque últimamente estoy siendo muy ordenada, pero mira... se ve que uno no consigue cambiar por más que lo intenta.

Ese trozo es mío, la verdad es que se me había caido hace tiempo y casi todo está hecho añicos. Vamos: literalmente está hecho polvo. Lo recogí y lo guardé, pero no es más que arena de playa y sal (está muy salado, supongo que es de las lágrimas, de siempre me las he terminado comiendo). Lo mejor es que, así guardado, ya nunca se rompe. Y parece más grande y cuando sale de paseo hace más ruido... y bueno: realmente lo mejor es que aunque se caiga un poquito, se pierda otro poquito... siempre me queda y parece que está todo.

De todas maneras, cuando cayó, quedaron dos o tres trozos más grandes, que no se hicieron arena. Esos tres trozos no conseguí recogerlos del todo y de vez en cuando, aparecen por las esquinas. Pinchan, no hay manera de cogerlos, porque pinchan y son rencorosos, ya te digo... y tienes que hablar con ellos, darles un poco de atención... entonces se hacen de fresa, se hacen un gurruño y ya los puedo empujar escaleras arriba, o pasillo arriba y convencerlos de que se vayan a dormir dentro del armario de las toallas.

La verdad, no me gusta tenerlo tan roto... lo peor son estos trozos más grandes: me recuerdan que está roto y ya... la hemos liado. En la vida de hoy, en la toca esta semana, hay algo que no me gusta... y creo que es eso... hoy sí podéis decirlo: hoy sí estoy triste... ojalá venga Vince desde el Atlántico, sople fuerte y se lleve esta pena... y llueva, con tormenta y rayos, para quitarme esta capa de arena negra y sucia, que tengo tan pegada a la cara y luego se quede un poco más para darme besos. Ojalá venga Vince y traiga con él a los niños perdidos. Que vengan todos, que donde come uno, comen 4... que vengan, que un niño siempre es una bendición... que vengan, que no se pierda ninguno más... por favor... y que sólo sea un juego... que todo sea una broma.

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Comentarios

  1. Fiuuuuuuuuuuuuu, fiuuuuuuuuuuuu, es el vince que te silba a tu ventana. No para meterte la lluvia sino pa silbarte que estás más guapa trsite, pero que no es lo natural...
    Fiu, fiu..

    Comentario de V hace 4 años y 51 meses


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