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El bolso de Pilipili

Un cuaderno, un ipod, una cartera gigante, besos, barras de labios, entradas de teatro, gafas de sol que han visto todas las tiendas y los bares de la ciudad... Un bolso grande con ganas de salir a la calle

Con medias de rejilla negra y enredada en una funda nórdica de color blanco roto

Hace tiempo que no hay nadie.
No hay nadie cuando llego a casa.
No hay nadie esperándome en mi parada cuando me bajo cansada después del trabajo.
No hay nadie que me silbe desde el balcón o me haga señas por detrás de las ventanas.
Hace mucho tiempo que si miro a casa siempre están las luces apagadas.
Nadie ya me despierta contento para quitarme el mal humor que me sacudo por las mañanas.
Hace más tiempo aún que nadie me espera para cenar, para ver una película juntos y discutir sobre el telediario o mi manera despreocupada de reirme de lo que no tiene gracia.
Hace demasiado tiempo que no viene nadie a arroparme cuando me meto en la cama. Nadie remete mis sábanas bajo el colchón.
Aún hace más tiempo que nadie me pide ayuda para abrocharse botones, corbatas o para encontrar un jersey olvidado o la mayonesa en la nevera.
Hace demasiado tiempo que elijo el color de las toallas, que los armarios son sólo para mí, que las bombillas sólo me doy cuenta yo que andan fundidas.
Mucho sin mirar a alguien por el rabillo del ojo, mientras lee o se ofusca en otra cosa. Sin mirar admirada y sonriendo hasta con los ojos.
Hace demasiado tiempo que sólo soy yo quien se quita el miedo cuando me despierto con pesadillas.
Desde hace mucho, los cuadros de mi casa son del color que sólo yo quiero y nada más que están mis caprichos en el frigorífico, cuando vuelvo del supermercado.
Hace mucho tiempo que no discuto en el pasillo. Hace mucho que nadie me pide que cuelgue el teléfono y me siente a su lado.
Por eso no tengo mesa de camilla. ¿Para qué la quiero si no estás aquí? Hace demasiado tiempo que no estás aquí.
Mientras tanto, sonrio a medias y espero. Miro por la ventana, veo cómo llega el autobús, lleno de luces mi casa para que no te pierdas por el camino, duermo mal para estar despierta si tienes pesadillas...Mientras, espero.
Espero que haya alguien. Que venga alguien. Alguien como tú, papá.


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