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El bolso de Pilipili

Un cuaderno, un ipod, una cartera gigante, besos, barras de labios, entradas de teatro, gafas de sol que han visto todas las tiendas y los bares de la ciudad... Un bolso grande con ganas de salir a la calle

Sonia de Klamery, Condesa de Pradere

Tengo un pálpito: Sonia no está en el Reina Sofía. Tantos años visitándola, que ha venido a devolverme la visita. Quizás ella esté en la exposición de Sorolla, en el Museo de Bellas Artes.
El fin de semana voy a ir a verla. Como esté, creeré en la magia. En mi suerte. En que muevo el mundo. En que ese cuadro es mío.
Verás:
Llevo años visitando el Reina, acudiendo religiosamente a la sala de principios del XX, para ver a Sonia de Klamery, Condesa de Pradere, de Anglada Camarasa. No es mi estilo favorito, no es mi sala preferida, pero cuando me crucé con ese cuadro, me até a él para siempre.
Está Sonia tumbada, con ojeras moradas, de llorar y ojos brillantes de reir. Envuelta en mantón de fiesta y medias de luto. Tumbada y serena en una noche inquieta: rodeada de sueños, de pavos reales y de nenúfares.
En verano fui a verla y no estaba ella, tumbada entre sus sauces y esos pavos reales de los que ya te he hablado. Ni rastro de ella y sus nenúfares. En su sitio había otra: otra Sonia, pero era la misma De Klamery. Estaba de pie. Esperándome. Sonriente y más despejada.
Me sorprendió ver que se había levantado para verme. Tenía erizado hasta el vello del cuello. Hace un tiempo dije que ese cuadro era mío, porque yo lo había mirado diferente. Tanta gente pasando por esa sala y estaba segura que lo que yo había visto no lo habían visto otros que fueron antes que yo. Me lo quedé, sí. Porque yo lo había hecho mío y era tan mío como yo era del cuadro: no necesitaba tenerlo en casa, no necesitaba pagar por él. Ya era mío y nadie lo tendría tanto como yo.
... Puede que ahora Sonia esté en Sevilla...
Hay una exposición en el Museo de BBAA de Sevilla de Sorolla y con él han venido algunos Anglada Camarasa.
Justo ahora, que Sonia no está en Madrid.
Si ha venido Sonia de Klamery, que nadie me diga que ese cuadro no es mío. He ido muchas veces a verla y ahora viene ella a verme a mi.
Me la imagino: itinerante, con Sorolla... Dando vueltas por la Barcelona, la que pasa del Estatut, Valencia y su humedad, la Coruña de las gaviotas y Bilbao y su aeropuerto para cardíacos... y mirando, ella mirando a ver si me veía y yo, yo que no aparecía. Me la imagino: con el cuello tieso y largo. Después de la exposición cansada y con pocas ganas y menos esperanzas.
El domingo por la mañana, tal vez el sábado, vaya a verla.
¿Te vienes?
Si no te vienes, ve a verme. Ya verás, mírame de lejos: la sonrisa ancha, puede que la lluvia en el pelo y serán cinco minutos. La vida será eterna en cinco minutos. Y tú, sonriendo, lo iluminas todo. En cinco minutos.

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Comentarios

  1. yo también amo ese cuadro, pili.Pero es tuyo, por fijarte en las ojeras y en las medias de luto.Qué ganas de volver a verlo y de saludar a Sonia de Klamery. Quizás algún día nos encontremos frente a una copita y podamos brindar las tres, por los días de Baeza, los mantones de Manila o las plumas de pavo real.
    Un beso

    Comentario de eva hace 4 años y 50 meses

  2. jo... evita... te echaba de menos por aquí. Es más, te echo de menos muchos días. Vamos a quedar con el Uve y el Primo ya de una vez, ¿no?

    Comentario de pilipili hace 4 años y 50 meses


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