las cinco menos cuarto.
pilar lópez casquete de prado - 05-01-2006 01:01:58 | Categoria: Te lo juro, por el plástico más duro
No voy a correr para comprarte una sonrisa, así no te sale y a mi, tampoco.No voy a correr si te sientas en el suelo y, aturdida, te enroscas en una manta con hambre en la puerta de Zara. Una puerta que vomita gente, que no sabe dónde va y menos puede saber de dónde viene, si lo que ha hecho en los últimos cuarentaycincominutos ha sido una cola inmensa para comprar una camiseta. Una camiseta hecha en un barco, por alguien que no sabe qué son los Reyes Magos.
No voy a correr para perder la cabeza, para vaciarla y llenarla de pienso compuesto. No voy a correr para no pensar.
Prefiero andar despacio entre la prisa y llegar a tu casa. El sol sale entre H&M y Berska, pero casi nadie lo ve. Hace frío y se frotan los guantes, se chocan las bolsas y no se piden perdón: sólo tienen espacio para la lista de las compras.
Yo ando despacio. Llego a tu casa. Toco el timbre y me abres con una sonrisa. Luego llega lo mejor: la normalidad. Para mí, esto es la normalidad: Sentarnos en tu sofá y comer una ensalada y un poco de paté. Y quince minutos antes de volver al trabajo, quince minutos para estar sólo contigo. Sin correr, sin esperar ni sin pensar, porque ¿hay otro sitio mejor en el que estar a las cinco menos cuarto?
Y si mañana no sale el sol, y si mañana sólo llueve, me da igual, porque hoy no puedo pensar en lo que pasará dentro de tres meses.
Son las cinco menos cinco. Me voy al trabajo.
Ya casi no hay nadie en la calle. El sol entra a saco por Velázquez. Quizás ya ha perdido el miedo. Lo miro (al sol) y se ríe. Es el mismo que dos días antes estaba en la montaña.
Llego al trabajo, enciendo el ordenador y bebo un poco de agua (chiqui, bebe más agua!) y míralas, allí están. Allí estan las montañas, dibujadas en azul y rojo y llenas de nieve. Están en al etiqueta de la botella y también me guiñan un ojo.
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