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El bolso de Pilipili

Un cuaderno, un ipod, una cartera gigante, besos, barras de labios, entradas de teatro, gafas de sol que han visto todas las tiendas y los bares de la ciudad... Un bolso grande con ganas de salir a la calle

Soy la piedrecita de tu cajón

Ya nadé los mil metros y por eso suena Lory Meyers.
serás lo que quieras ser
serás lo que tú no ves

Y quiero ser azul piscina. Y quiero ser la piedrecita de tu cajón.
Una piedra chica y medio redonda, en un cajón vacío y forrado de blanco. De hilo blanco.
Un cajón casi vacío, para que me encuentres sin registrarlo.
Un cajón ordenado, para que si silbas, yo salga corriendo a agarrar tu mano.
Un cajón que huele a lavanda, porque yo, los días de sol y nubes grandes, y no se por qué, huelo a lavanda. A flores moradas y de campo sin sembrar. A flores que salen solas, donde no te lo esperas, que vienen y aquí se quedan. Míralas, aquí están.
Son flores normales, que crecen junto a piedras redondas, blancas y brillantes.
No necesitan mucha agua, ni tampoco que las miren mucho. Ellas con estar aquí un ratito, tan contentas se quedan.
Seguramente no estarán en jarrones, no en el centro de una mesa y una novia nunca las elegiría para su ramo... Pero siempre están cuando abres las puertas de tu armario. Siempre están en el cajón. Junto a la piedrecita blanca de tu cajón.

Referencias

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Comentarios

  1. Beso para la piedrecita que, por pequeña que sea, ocupa todo el cajón.

    ¡Qué siga sonando Lory Meyers!

    Comentario de Jo-ta hace 3 años y 48 meses


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