tu no lo sabes
pilar lópez casquete de prado - 11-01-2006 23:30:58 | Categoria: Te lo juro, por el plástico más duro
Tú aún no lo sabes, porque me conoces poco, pero los días como estos, en los que hace frío, me escapo. Busco un rayo de sol y me escapo.
Me voy a playas de arena blanca, en noches de verano y me pongo una flor grande en el pelo. El pelo suelto y de repente, me pongo a bailar con un montón de gente, en un chiringuito desde el que se oye el mar.
Otros días me escapo a la piscina de Segura. A las tres de la tarde está vacía y se oyen las chicharras del verano. Hay silencio y sólo oigo a Don Juan, al de Zorilla, lo estoy leyendo debajo de un sauce llorón.
Ahora, y eso ya lo sabes, me ha dado por ir a México, y allí también me escapo. No se a dónde, porque aún no he ido, pero sí... allí también estoy. Hace calor y me bebo una Coca Cola.
También en estos días hay olivos de Loja, barrancos llenos de gritos de niños que chapotean en Cáceres, mediosdías de chiringuitos de sardinas, tardes de siesta y marcas de bikini en la piel.
A veces me voy al campo, o llego hasta el Bierzo o las montañas de Cantabria. Siempre mágicas y con sombras verdes, llenas de luz y frescor para las tardes de calor de agosto.
Pies descalzos en Hyde Park, camisetas de tirantas en la isla de San Luis, cervezas de noche en el Centro y hoy también hay una tertulia en la Puerta de la Luna, escuchando cómo cantan de fondo los cubitos de hielo y la depuradora de la piscina, mientras ella nos habla de Cristina Peri Rossi. Uff... ahí me quedaba yo un rato. Con ellos tres...
Y también, en estos días, me da por dejarme soñando en un bar, escribiendo notas en un cuaderno y con los labios mojados en café y la inspiración a flor de piel. Los días de mucho trabajo, me imagino también allí: una cafetería, sentada al lado de una ventana y, calentita, escribiendo. Tú aún no lo sabes, yo casi me estoy enterando... Pero escribir me ayuda a volver al mundo real y encima, hace que el mundo real me guste más.
Ahora me voy a dejar ir y me voy a volver a escapar. Me voy a tu casa, y allí me voy a quedar hasta que se llene tu cuarto de rayos de sol chicos, de esos que se cuelan por los agujeros de la persiana. No hay ruidos en la calle. Es domingo. Me encanta despertarme y no tenerme que levantar todavía. Cuando te despiertes tú, nos vamos a desayunar y a leer el periódico al sol de la Alameda.
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