Robo a mano armada en la mochila ucraniana de Luis
pilar lópez casquete de prado - 14-01-2006 01:27:34 | Categoria: Te lo juro, por el plástico más duro
He decidido escaquearme del trabajo esta tarde y prestarme un poco atención, que últimamente tengo un poco abandonado estos menesteres del juntamiento de palabras. Y quien a ello me ha animado ha sido Pilipili y sus siempre acogedoras y cálidas palabras a través del email.Pues sí, estoy en la capital un país remoto, tanto por los kilómetros como por los grados Celcius que lo separan de España. Pero por otro lado, cercano, no en balde muchos de sus naturales viven hoy entre nosotros, para nuestra suerte, porque son gente seria, honrada y formada, que viene a trabajar y a intentar vivir mejor. La avenida principal se llama Kreschatik (“Cruce de caminos” en el idioma local). Es larga y ancha, una especie de Paseo de la Castellana pero con las aceras mas amplias y acogedoras, aunque casi vacias. Es lógico, por más que la gente se abrigue, no apetece mucho pasear por la superficie. El termómetro del edificio con el cartel de Toyota arriba, dice que estamos a menos cuatro grados. Lo normal desde que estoy aquí. Pero esta gente, un pueblo listo (“astuto como un ucraniano”, dicen los vecinos rusos), se ha inventado una solucion: casi toda la longitud de Kreschatik tiene un enorme túnel por debajo, con ramificaciones de acceso a las distintas estaciones de metro. Bajo cada plaza que atraviesa la Kreschatik, hay un centro comercial lleno de tiendas que se comunican con los túneles de acceso al metro. Como una ciudad subteránea. Mientras la calle está casi vacía, la gente se agolpa en esos tuneles, calentitos y acogedores, donde se puede pasear, comprar bebidas, ramos de flores o escuchar música en vivo interpretada por cantantes más o menos afinados o afectados por un exceso de vodka. La vida bulle bajo tierra.
Anoche descubrí algo que me gustó. Un moreno alto y vestido de cuero daba guitarrazos con una Fender Stratocaster de color negra conectada a un amplificador que escupía bastantes watios por dos bafles. Había más cantantes alrededor, pero yo me fijé en el de la Stratocaster. Independientemente de lo que cantara. Quizás es que soy un clásico. La gente lo escuchaba, fumaba, bebía, pero no le echaba ni una moneda en la caja de la Fender. Aquí las monedas apenas circulan. Los grifnas se suelen mover de un bolsillo a otro en forma de billetes. A tres o cuatro metros a derecha e izquierda del cantante, sendos bafles, suficientemente lejos del artista como para que este no pueda vigilarlos durante su actuación, pero suficientemente ligeros como para que cualquier desalmado pueda sustraerlos y llevárselos a la carrera. Sentada encima de cada uno de los bafles había una chica, también vestidas de cuero negro, igual que el artista, probablemente, el novio formal de ambas, o eso me gustó creer a mí, que con su culo y su peso desanimaban a los que pudieran maquinar robar los preciados altavoces, elemento fundamental para el sustento de los tres. Si tenían que mantenerse sentadas encima de los bafles con esa cara de aburrimiento es porque ya se los habrían robado en alguna ocasión. La experiencia es la madre de la ciencia. Me pareció bonito el reparto de tareas entre los tres. Pensé en donde vivirían y en como se repartirtían el resto de las tareas en su vida en común, me imaginé qué relación podía haber entre los tres. Y llegué a la conculsion de que si lo sabia ¿Cómo se llama una pareja estable de tres personas?
Comentarios (0) - Referencias (0)