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El bolso de Pilipili

Un cuaderno, un ipod, una cartera gigante, besos, barras de labios, entradas de teatro, gafas de sol que han visto todas las tiendas y los bares de la ciudad... Un bolso grande con ganas de salir a la calle

abuela

Hace tiempo que no tengo abuelas.
A una ni siquiera la conocí: se que iba de cacerías y hacía fotos. Me la imagino moderna y transgresora, pero claro... eso es mi imaginación... Y mi abuela no era Isak Dinesen...
Tenía sentido del humor, ojeras y se llamaba Pilar.
La otra se llamaba Consuelo y no empezó a reirse hasta que no tuvo demencia senil. Desde entonces no puedo imaginármela más que cuidándose la cara con cremas (cutis perfecto, de Pons y jabón Lux, nada más sofisticado) y ya la distorsiono y casi la veo en moto y con chupa de cuero... Antes sólo decía ¡Ay! La vida... Pero desde que empezó a perder (¿o era a ganar?) la cabeza fue la tia más cariñosa y divertida con más de 90 años que haya yo conocido.
Mi abuela Consuelo vivía en Azuaga y hacía helados. Tenía una receta mágica para los filetes de ternera (el secreto es ponerle un poco de vinagre al final y refreirlos con perejil y ajos) y una de pócima misteriosa para la sopa verde.
Mi abuela siempre llevaba lápices en los bolsillos y en la camilla tenía un hule, y debajo guardaba pequeños trozos de papel (pequeños post) donde anotaba su vida y dejaba aparcado su cerebro cuando ya no daba para más.
Ahora me río: debajo del teclado del ordenador escondo papel reciclado y mi padre, cada vez que vamos a Ikea, se guarda un lápiz en el bolsillo. Los lápices de Ikea tienen el tamaño de los que usaba mi abuela y yo escondo los trozos de papel de la misma manera que lo hacía ella.
Hoy estaba con Charo y Jesús de cervezas en el Arenal y de repente apareció un gato, y detrás, una abuela con tres montaditos.
Era como la mía: menuda, de pelo corto y rizado pero más sonriente y más alta.
Y una abuela, ¿qué puede hacer una abuela? Si no estar pendiente de si es muy grande el montadito y tiene que cortarlo. De si el gato ha comido, de si esa mesa está limpia, de sonreir y de no andar estresada, porque ¿qué hace una abuela en un bar poniendo montaditos? Pero... ¿Qué puede hacer si no?... Y después abrió un grifo. Un grifo de pared, a media altura y llenó un cubo. Y fregó el cuarto de baños. Quizás una abuela no tiene ya tiempo de pensar si está dada de alta en la Seguridad Social. Y aquí casi escribe Jesús: si viniera una inspección de trabajo, la abuela se haría pasar con toda la naturalidad del mundo por una clienta más.
Jo... qué suerte tener una abuela. La abuela Consuelo, tan chica y tan negra, metida debajo de la mesa camilla, con el pelo azul y enfurruñada con la vida y siempre abuela para sus nietos.
Oliendo a perfume y con un pañuelo en el cuello. Y un jersey de color violeta.
A veces la veo, me miro y la veo: me miro las manos y la veo. Dedos delgados y huesudos. Las caderas anchas y esos días de nubes, que soy coquina y me escapo... como la abuela Consuelo: ¡Ay! La vida...
Aún la veo haciendo croché y contándome cuentos de su juventud. Uno o dos, tampoco tantos, pero bien aprovechados.. Y yo, allí cerca, creyéndolos a pies juntillas.
Está fatal esto de echar de menos a los que no están, lo sé. Qué suerte si tú tienes una abuela. La mía seguro que anda apagando luces, mirando por la ventana y de reojo a Pepe, mi abuelo de ojos chinos-filipinos, que comía galletas y dejaba las migas como aval (pero de él te escribo otro día, que a él si que le cabe un post)

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Comentarios

  1. ay pili, tienes razón: qué suerte los q tienen a su abuela cerquita y la pueden tocar!! La mía hablaba francés, defendía los amores prohibidos y se pintaba los labios de rojo, como yo. Ahora me sorprendo hablando con ella por el pasillo de casa y comprándome las mismas pulseras con las que me dejaba jugar de pequeña. Hasta mi gata la oye por la noche cantar a Gardel.Estoy por llamar a los de televisión benalmádena para contarlo. Gracias por el post de esta mañana.Besitooxxx

    Comentario de eva hace 3 años y 47 meses

  2. Es curioso. Esta mañana, muy temprano, he tenido que hacer frente a un problema cuya solución me ha sido dificil y dolorosa. Lo he hecho precisamente siguiendo un consejo de mi abuela.
    Horas después, abro tu blog, y encuentro que escribes sobre las abuelas, lo bonito y necesario de su presencia.
    Mi abuela materna (la única que conocí) era sabia, o yo lo considero así. Tal vez porque la sabiduria no es más que el resultado de aprender de experiencias, principalmente de las que te removieron los cimientos de la vida. Y nuestras abuelas vivieron una epoca turbulenta donde aprendieron rápido y mucho.
    El consejo de mi abuela venía a decir lo siguiente : "La amistad se hace despacio y hay que cuidarla todos los días, pero no te empeñes en permanecer donde no eres querido. La amistad es demasiado natural"

    Comentario de justiniano albero hace 3 años y 47 meses

  3. Te prometo una ración de abuelas en breve. Las mías eran maravillosas, cada una a su manera. Ya llevaba tiempo pensando en dedicarles un post y ahora tú me has "picao"

    Comentario de maria hace 3 años y 47 meses


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