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El bolso de Pilipili

Un cuaderno, un ipod, una cartera gigante, besos, barras de labios, entradas de teatro, gafas de sol que han visto todas las tiendas y los bares de la ciudad... Un bolso grande con ganas de salir a la calle

cigarras

No se si es que estás trabajando a las once, mientras yo bebo cervezas y mezclo a Chejov con los zapatos de Antonio Ortiz y las comidas de verano en Atrio con siestas sin horas... Y aquí me paro, porque no quiero delatarme debajo del foco blanco. ¿Cuándo vamos?

No se si es que veo a Bea aparcando el coche, una noche de verano en Sagres, mientras yo estoy en la cola de la cabina, detrás del rastras de Suecia. Justo cuando detrás de las estrellas y los sapos sólo había gatos y tiendas de campaña. Si, han sido los sapos... Las lluvias de sapos y Magnolia (la película)... Y las playas: infinitas, frías y de olas tan grandes que nos robaban gafas de sol y poco más, porque no nos dejábamos.

No se si es que veo absurdo dejar de fumar en el trabajo, aunque yo nunca fume en la oficina.

Quizás sea que hablar por hablar tienen menos palabras vacías que las hojas de cálculo y las presentaciones de diez pantallas de power point y... Yo me atasqué en la catorce.

No se, igual es que hoy me ricé el pelo, al más puro estilo "ochentas", con moldeador clásico, de pelos de la Sabana y mi peluquero se negó a cortarme ni un solo medio centímetro... Y sí: voy a una peluquería que tiene sillón de masaje para lavarte el pelo... Y sí... Eso también tiene la culpa...

Sí... ya me veo.... donde Victoria Vera. Así, justo así, tengo el pelo, pero más moreno.

Han sido cuatro cervezas de lunes. Han sido cuatro imposturas y un cuento de Chejov, y una brazada chica de un libro que empieza hablano de piscinas... Y sí: vuelvo a creer en las cigarras. Y a mi me da la risa.

Las cigarras que mueven el mundo, mientras las pobres hormigas están en la oficina, creyendo que sin ellas nada tiene sentido y todo se para. Escribientes que ¿para qué? No paran de teclear con dedos finos y amarillos. Párate, ya verás: el mundo se sigue moviendo cuando todos salen corriendo con un tú la llevas al autobús, ¿quién dijo tonto el último?

Y mientras las hormigas duermen sin soñar, el mundo sigue dando vueltas. Igual va más rápido, no lo sé. La cosa es que se mueve. La cosa es que el mundo se mueve sólo cuando las ballenas se quedan paradas en el Támesis y ya no salen en los diarios, cuando después de sonreir se quedan sin agua y sin aire y allí estamos nosotros. Y sólo se para cuando eres tan feliz, tan feliz como dice Hola!, como una hormiga, y por eso no puedes seguir leyendo... Porque más allá hay dragones... Y yo, me quedo sin agua si no los veo tragándose a las princesas.

Y me río. Que risa dan cuatro cervezas.

Y mañana, será otro día: otro día para las cigarras y las hormigas. Haré hojas de cálculo cuando haga sol pero cuando salga la luna, no me esperes despierta. Estaré escribiendo el post de cuando era hormiga.
Estaré buscando poetas debajo de la Giralda, en las puertas cerradas de las iglesias de Sevilla o detrás de la portada de la revista. Con el pelo enredado de rizos en la casa de los dragones.

¿Dónde estará Victoria Vera?

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