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El bolso de Pilipili

Un cuaderno, un ipod, una cartera gigante, besos, barras de labios, entradas de teatro, gafas de sol que han visto todas las tiendas y los bares de la ciudad... Un bolso grande con ganas de salir a la calle

Me encantan los cumpleaños, ¿no te lo había dicho?

Para mí, los años empiezan sin uvas la madrugada del 1 al 2 de febrero…
Siempre hago recuento, los días previos hago sumas y restas y todavía no ha habido un año que haya tenido saldo negativo.
Son largas listas con risas, sonrisas y algún kleenex, y siempre, siempre hay mil motivos para dar las gracias a un montón de gente que estuvo a mi lado en ese año que para mí termina. Una larga lista de tareas realizadas, de pruebas superadas, de sueños cumplidos… Es que empiezo y no termino.

Este año me está gustando fijarme en los que han llegado nuevos. Este año, a los últimos los he puesto en la primera línea de la foto.
Son muchos los nuevos, tanto que por eso no pondré sus nombres… Tantos que unos trajeron a otros para hacer un juego infinito de fichas de dominó.
Lo saboreo. Créeme: no se me escapa un nombre en esta semana. Los tengo anotados, pegados con fieltro y un alfiler en mi jersey de color azul. De verdad, de verdad… Me he aprendido muy bien la lección y no se me ha escapado ninguno. ¿Queréis hacerme un examen? En este, saco diez. Hay hasta hueco para el misterioso bic naranja escribe fino, que hasta se merece un post… Igual un día me inspiro.

También he querido fijarme, haciendo un esfuerzo lento y chico, de esos de artesano, sin prisas, en todo aquello que ha sido tan normal que ha pasado inadvertido, pero que ha hecho que mi año 32 sea tan especial.
Me quedo con un café con Bea, en San Buenaventura. Ha habido muchas comidas y cafés con ella… ¿Por qué? Porque se paró, después de una comida estresada, porque se paró después de diez años corriendo en el trabajo y porque me miró a los ojos y bebimos café. Y me dejó invitarla.
Me quedo con una mañana de domingo en el río. Una de esas en las que iba a desayunar y después a una exposición… Pero esta tuvo algo más: Estuvimos tomando Bitter Kas enfrente del Teatro Maestranza y dejando que tus palabras me quitaran el miedo, le quitaran la sábana al fantasma y me partiera de risa gracias a tu lógica aplastante y siempre positiva. Y nos reimos. Los dos. Quizás por eso tenemos los dos las paletas tan grandes…
Me quedo con una llamada por teléfono mirando el escaparate de Fun and Basic (era la excusa para ser más valiente) y una sobremesa en la Alameda, de la que hubo post.
Me quedo sí o sí con un viernes de trabajo, un viernes de sol por la ventana y de reunión en despacho de madera, donde los ojos me brillaron tanto que se me escaparon las lágrimas.
También con un camino en taxi en San Sebastián, viendo montañas de hayas y robles y el sol que se colaba entre las rayas de los árboles. Y yo con sandalias verdes y azules… Y luego hablando en el avión de superpoderes.
Con un mensaje de texto que hablaba de mi bufanda y me avisaba que habría más.
Con lo último que me quedo es con tu cara, llena de luz y de las cosquillas que le hacían las sombras que hacían mis rizos. Y tu cara, otra vez llena de risa.

Y también me quedo con trece conciertos, cuarenta películas en el cine y en V.O., veintidós borracheras, cien besos y dieciocho regalos. Quince palmadas en la espalda, por el trabajo bien hecho y cuatrocientos veinticinco emails y mensajes de texto. Un brunch, cuatro noches en la Feria de Abril, todos tus días pegando la nariz al blog (a eso no renuncio, a ninguno), todos los comentarios que hubo en el blog, con tres flores y una montaña muy grande. Con cinco lágrimas de emoción y una llantina sin fin, una despedida y mil quinientas comidas. Con una anécdota secreta que cada vez que la recordamos nos hace reir tanto como aquel día, ¿te acuerdas? ¡uy! Esta vez casi la cuento...

Y con el blog… pero para él tenemos fiesta de cumpleaños en abril.

Sólo hay una cosa con la que no me quedo: El año comenzó a las 8 de la mañana. Sonó el timbre atacado. Era el primer regalo, unos churros con chocolate que no quise recibir. Y me escapé y me escondí debajo de las sábanas, y salí corriendo por miedo.
Tampoco me quedo con un amigo que se perdió por email.

Este que está a punto de llegar no tiene mala pinta ninguna… No me extrañaría que la agenda se llenara tanto y tan bien como la del 2005. Para empezar a calentar motores, este fin de semana lo celebramos y el que viene, manteniendo las tradiciones, me pierdo en ARCO. Llegarán las nuevas webs y hasta iremos de boda… Gema, esta vez no se me ha olvidado.

Jo... me encantan los cumpleaños.

Referencias

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Comentarios

  1. felicidades. Tu si que escribes fino. Un beso, gupaa.

    Comentario de bic naranja escribe fino hace 3 años y 47 meses

  2. BUENO, pues yo siento retrasarme, como siempre, pero hasta hoy no me he conectado a internet y eso que tenía tu cumple pegado a mi frente con un post-it muy grande y de colorines... Me encantan las cosas que escribes y las que sugieres sin escribir son como una novela que puedo ir reconstruyendo sólo para mi. Yo sólo tengo buenas noticias que añadir, ya a tu 33 año de vida. Mi pequeño está muy bien y me lo llevo a Sevilla la semana que viene... ¡¡¡No te olvides de hacernos un hueco en tu nueva agenda!!! Y miles de besos

    Comentario de NUR hace 3 años y 47 meses


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