Soy adicta a la moda
pilar lópez casquete de prado - 02-03-2006 21:49:41 | Categoria: agenda
Aún recuerdo cuando me regalaron una Nancy (Rubia y de pelo brillante y largo) y un vestido espectacular: el uniforme de Iberia. Vivía en Segura y no tenía ni 5 años. No era capaz de ponerle la sobrefalda y menos aún, conseguir que el gorrito y el bolso no se le cayeran.
Mi madre, con botas altas, camisa verde esmeralda de algodón y coleta tirante, me animaba y jaleaba a la Nancy y a su uniforme. Mientras yo miraba sin dar crédito, ella con una facilidad pasmosa le hacía una coleta como la suya y le sujetaba bien firme el sombrerito.
Desde entonces creo que mi infancia no se separó ni un solo momento de la Nancy: negras, blancas, pelirrojas, castañas, con su hermana, deportistas y de fiesta de largo... Todas aquellas muñecas de piernas regordetas y sonrisa de labios perfectos, pasaron a formar parte de mi infancia.
Y con ellas, llegaron los vestidos, los bolsos y complementos, los tocados, sombreros y zapatos. Y me gustaron. Cuando fui creciendo, los trajes eran mitad caseros, diseñados y cortados por mis manos maestras y las de mi madre (que convertían con más arte que yo, las mangas de un vestido suyo en un impresionante traje de noche, con escote bañera).
Hace unos años, en la exposición de Moda del Reina Sofía, a la que acudí expectante, me encontré de frente con el uniforme. El que Elio Berhanyer diseñó en el año 72 para Iberia y Famosa lo adaptó a mi Nancy y a la de otras niñas.
En todo este tiempo he sentido admiración por Elio Berhanyer, el cordobés elegante. El rey de la moda de los años 60 y que ha vuelto con fuerza no hace muchos años. Me alegré tanto de volver a ver que todos reconocían que siempre había estado de moda. Un tipo discreto, mayor e imponente, que creo que sabe hacer las cosas bien. Con detalles y aciertos.
Aún tengo el uniforme. Aún está doblado y puede que hasta conserve el gorro en algún neceser lleno de ropa de mi muñeca. El bolso no... Se perdió, pero la sobrefalda, la camisa y la chaqueta están intactas.
Y allí me quedé: mirando, con la nariz pegada al cristal de la vitrina donde estaba el maniquí del uniforme , con los ojos brillantes y de tardes de juego perfecto. Aquel uniforme tan bien planchado como mi imaginación, tan ordenado como cada recuerdo de mi muñeca.

Esa mañana de Nancy y de Reyes Magos, creo que sin saberlo, empezó a gustarme la moda.
El lunes, en el Museo de Carruajes, dará una conferencia. El lunes creo que tendré permiso para que se me llenen los ojos de nubes y para saltarme el taller de literatura.
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Comentarios
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no corras tanto por la mañana, cuando te bajas del autobús, que te va a pillar un coche un día de estos. Muy bonita tu camisa. El negro te sienta muy bien, aunque vayas despeinada.
Comentario de bic naranja escribe fino hace 3 años y 46 meses
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Todos de pequeños hemos recibido un regalo, hemos visto a otros niños con cosas que nos han llamado la atención y que nos han fascinado. A partir de ese momento empiezas a soñar con dedicarte a eso que tanto te gusta o a seguir de cerca lo que tanto te ha fascinado durante el resto de tu vida.
Comentario de emilio hace 3 años y 46 meses
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Pili: ésa también fue mi primera nancy, gracias por recuperar el uniforme: ¡Se me han saltado las lágrimas!
Ahora, ¿tú crees q lo del consumismo compulsivo viene de ahí?
Besitos, y te debo varios correos.Comentario de eva hace 3 años y 46 meses