vamos a reunirnos
pilar lópez casquete de prado - 09-04-2006 19:19:29 | Categoria: Te lo juro, por el plástico más duro
Llego tarde. Mi silla, un bolígrafo, un lápiz y un dossier ya estaba preparado. Y también mi nombre. Por lo visto, no puedo sentarme donde quiera. Sólo detrás del cartel con mi nombre. Una vez más, soy la única mujer en una sala en forma de u.Lo miro todo, todo lo que puedo, en pocos minutos, para ubicarme. Unas imágenes rotas y zapeadas para situarme. Botellitas de agua, un proyector, una pantalla, un ordenador encendido (y proyectado) y un puñado de hombres con corbata. Algunos, mientras sigo mirando, los saludo con un apretón de manos. Todos con corbatas bastante mediocres.
Toses, saludos, palabras cortas y educadas, que nos sientan mirando a la pantalla. Empieza el juego.
Dos ponentes se intercambian, para no aburrir, y nos cuentan obviedades, extractos de libros, para justificar la tarde frente al ordenador y en una sala de hotel de 4 estrellas.
Ellos siguen hablando y yo me voy perdiendo. Es de agradecer tantos años en misa y en celebraciones por el estilo. He desarrollado una doble capacidad: dejar volar la imaginación (que en tiempos de misas y de colegios, le llamaban el demonio... Bendito demonio, que me está salvando de la tarde insufrible) y tener cosas en las que pensar. Menos mal que siempre está ahí el pensamiento. También, menos mal que hay estos momentos en los que poder centrarse a ordenar ideas, sueños, pensamientos...
Sigue la charla, con dos notas de interés, pero yo la sigo mirando desde lejos. En el trabajo, cada vez me cruzo con menos mujeres y cada vez me gusta menos trabajar con los hombres. A ver, no es feminismo, ni machismo, ni fetichismo... Es que, sólo trabajo con hombres. Y no me gusta trabajar... Y en general, a los hombres, que están más acostumbrados y le gusta más esto de reunirse, exponer (incluso hay quien tiene técnicas estudiadas de hasta cómo colocar las manos, la voz, cuándo intervenir y cómo, etc...) no les cuesta ningún trabajo perder el tiempo (que igual para ellos no es perderlo) en este tipo de cosas... Y les encanta la primera persona de singular y atar medallas a sus solapas. Y hablar, hablar, y hablar... Y verás, lo digo porque empezó el debate. Y ahí, dicen los libros de estrategia personal, de hablar en público y demás que tienes que defender tu organización, tu proyecto, tu estrategia, tus objetivos, y tu nombre, que al fin y al cabo, mañana puede que tu secta no te necesite y tengas que irte al equipo de fútbol de la competencia.
Sí, es como una secta. Hay mensajes, hay palabras claves y ... Hasta gurús.
Empiezan a hablar y siempre se repiten los mismos tópicos. Se habla de un modo absoluto, defendiendo sin saber... (para muestra, botón: uno tiene la poca vergüenza de decir que los japoneses no son creativos, que los creativos son los andaluces... Me temo que ese joven, que tenía que hablar porque si no, se sentiría fracasado en la reunión, no conoce nada, absolutamente nada de Japón... Qué triste...Y encima que no lo conoce, habla como si llevara viviendo entre Sevilla-Tokio toda la vida, jugando con los mismos tópicos de los chistes de "un francés, un japonés y un español") Se habla de nosotros, los Andaluces, pero luego, nos sacamos del saco si estamos diciendo que no se invierte en tecnología. Tu organización sí lo hace. Es lo que te dice tu secta que digas, aunque no lo haga. Y así se pasa la tarde, con un bla bla bla absurdo, sin sentido y con poco interés, si lo miras desde la barrera donde estoy yo sentada.
Ay, dios... ¿Por qué nos tomamos tantas molestias para al final pasar una tarde donde lo mejor es un café, intercambiarnos tarjetas, hablar de fútbol, hacernos colegas por email para finalmente terminar enviándonos archivos de power point con las fotos de las mises más feas de España?
¿No es ridículo? Y a mi, encima, me dejan donde las tarjetas. El resto es cosa de chicos.
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