las armas arrojadizas
pilar lópez casquete de prado - 21-04-2006 00:39:07 | Categoria: Te lo juro, por el plástico más duro
En realidad son unos Vialis de cuña de madera y tiras de piel color café, pero al poco de encontrarnos en Barcelona, nos hicimos amigos especiales en Tetuán y... De ahí a ponerle mote fue casi lo mismo.Me hacen andar a traspiés, hacen rozaduras, pero me han acompañado todo el verano y... ya están de nuevo aquí. No se han puesto de puntillas para dar besos, porque solos, ellos saben; se han hecho notar en las calles del centro de asfalto de Madrid, Sevilla, Rota, Lisboa, A Coruña con lluvia y sin resbalar, Alburquerque, Segura o Mérida. En Barcelona también dejaron huella, fueron estrellas de noche, aunque no supieran bailar.
Hoy han salido del armario. A gritos decían, después de los vaqueros blancos: "a mi, a mi, a mi..." y claro, han salido precipitadas, a taconazos y haciendo ese sonido tan suyo que ni siquiera me atrevo a reproducir.
Y después... Después:
Estaban cansadas. Aburridas de estar tan quietas y a gritos, las dos, me han dicho: "Pili, nos queremos ir"... Y yo, que soy una mandada, he enfilado con mis cervezas y mis dos armas arrojadizas por la calle Harinas. He hecho eses, callejeando entre calles llenas de cera, de gente, de primavera explotando a bocajarro y de adoquines que las hacían crepitar. Pero hemos llegado. Hemos llegado a la calle Quirós: tan sevillana, tan de macetas, de balcones pegados y de vecinas inquietas. Tan juntas, tan de aquí, pero sin cera (aunque escondiendo trajes de gitana detrás de todas sus puertas). Y las tres: las dos armas arrojadizas y yo, nos hemos hablado. Ellas, a a la par: zic, zac, claaan, zic zic, zac, claann .. Y yo, contestándoles con mi sonrisa y mi oreja pegada para no perderme el compás.
Al llegar al portal se querían escapar. He llegado a mi casa, he encendido la luz y las he dejado escapar.
Ahora están rendidas, tumbadas y en silencio. Creo que duermen en la entrada.
Las miro con cariño. Si es que cuando uno le pone un nombre especial unos zapatos, la cosa cambia.
Ahora, los únicos que hablan son los dedos chicos de mis pies. Dicen ay ay y se ponen rojos a reventar.
Menos mal: siempre llega el verano, siempre sale el sol y siempre podemos volver a ponernos las sandalias de Vialis. Y sin darte cuenta... Hace faltan tan poco para que deje de llover...
Pero lo mejor: siempre dejan rozaduras. Seguimos siendo sensibles por los mismos lados de los pies.
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Para eso hay que tener mucho valor, mucho agunate y un algo diferente... Conmigo que no cuenten. Yo me paso todo el año con chanclas cutres de playa...
Comentario de NUR hace 3 años y 44 meses