mis cosas
pilar lópez casquete de prado - 23-05-2006 01:17:46 | Categoria: Te lo juro, por el plástico más duro
Algunos ya sabéis que a mi, eso de la posesión absoluta, sólo me ha asaltado tres veces en esta vida.La primera, lo perdí, para entenderlo. Las otras dos, aún las tengo: una es La Condesa de Pradere, de Anglada Camarasa, que ahora espero que esté dormida, rizando las plumas de un pavo real en los sótanos del Reina Sofía.
La otra era un gato. Un gato de dos colores, con una mancha negra en uno de sus ojos blancos.
Mi gato, de mirada inteligente y paso firme, vivía en los chalets que hay enfrente de mi casa. Siempre lo he dicho: el sabía que era mío como yo sabía que le pertenecía.
No tenía que llevarle comida y el no echaba en falta mis caricias. Yo no tenía que sentir su cola rozando mis tobillos y el no maullaba lánguido si me acercaba. Tampoco se iba corriendo cuando me veía y yo nunca fui a buscarle.
Así han pasado los años. Siendo el uno del otro. Tan de nosotros, que no podíamos tener otro dueño que fuera más nuestro. Y nosotros, más de ellos.
Hoy he llegado con la bici, y en el quiosco estaba uno de sus cachorros. El ha sabido reconocerme y yo sabía quién era su padre.
No hay nada como este sentido tan puro de la posesión. Tan libre y tan perfecto.
Casi que vuelvo a creer en el amor. Si esto es el amor, y si el amor sigue siendo la vida, quiero dos tazas, un prospecto para enamorarme y un lapiz de punta roma para dejarlo marcado en tu piel de papel.
El amor es la vida, aún es la vida. Y yo, de esto, aún no me he empachado. Cuando Marcel Duchamp hace juegos de palabras con azucarillos y canarios y tú silbas haciéndote pasar por una tórtola con nido enfrente de mi ventana, sigue siendo esto que pone en la parte de atrás de mi ipod.
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