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El bolso de Pilipili

Un cuaderno, un ipod, una cartera gigante, besos, barras de labios, entradas de teatro, gafas de sol que han visto todas las tiendas y los bares de la ciudad... Un bolso grande con ganas de salir a la calle

la sonámbula

Con lo bien que duermo, aún me siguen quitando el sueño las oropéndolas, cuatro tórtolas, un búho de dudoso pelaje y las gaviotas de tu pueblo, que chirrían obstinadas por la noche, obstinadas en no dejarme dormir.

Me deslumbran por la noche las luciérnagas y vienen las libélulas, con las arañas y los mosquitos a taconear en mis orejas. A hacerse notar con sus cacerolas, sus martillos y sus ametralladoras avispadas. Y yo, con mi fobia a los insectos de más de cuatro patas, me echo a temblar bajo la sábana blanca.

Me dejan sin sueños los números. Los números largos y repetidos y diferentes: el pin del móvil, el de la seguridad social, el del teléfono de casa y el del celular. El del DNI, el del saldo de mi cuenta, el de la tarjeta y cuatro más. Y tú y yo, que somos un número, un número sin solución. Sin conseguir que por mucho que los sumemos (el tuyo y el mío), los restemos, los dividamos y les saquemos las raíces, por mucho que les echemos cuentas, no conseguimos que nos lleven a ningún lado. Ni siquiera, conseguimos que sean algo detrás de las dos rayas, al lado derecho del cuaderno.

Ay, y tú no estás aquí para contarme un cuento y dejarme dormir.

Y ahora vienen las muelas, que castañean, que cantan bulerías y no paran de, flamencas, dar la nota y la noche. Y me despiertan, me pegan pellizcos, me dicen que venga. Y yo voy. Llego a la cocina y me vengo. Lleno un vaso fantasma de agua, porque casi no lo veo, y me lo trago con una pastilla blanca inmaculada, concentrado de avecrem, brebaje mágico de ibuprofeno envuelto en anís.

Y por un segundo, me río. Esto tiene gracia. Yo, que me duermo en cualquier sitio, empiezo a quedarme sin sueño. Empiezo a llenarme de pesadillas que me quitan el pijama, las sábanas y suben las cortinas de los párpados. Y así me dejan. Y es que ya no se ni dormir.

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Comentarios

  1. Y me pregunto... ¿Será porque a tus seguidores les haces soñar con tus relatos? Besitos y hasta pronto

    Comentario de MARIBELI hace 3 años y 42 meses

  2. Precioso post, me ha recordado algunos periodos de sonambulismo.
    Seguro que pronto volverás a tener dulces sueños, los momentos de vigilia son puntuales para las que somos dormilonas

    Comentario de Asertiva hace 3 años y 42 meses


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