Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

El bolso de Pilipili

Un cuaderno, un ipod, una cartera gigante, besos, barras de labios, entradas de teatro, gafas de sol que han visto todas las tiendas y los bares de la ciudad... Un bolso grande con ganas de salir a la calle

Te vi pasar

Esta tarde, llovía. Yo iba en el coche y sólo llegaba el sonido lento y repetido de las escobillas del cristal, afanándose sin descanso por quitarme las gotas de los ojos.

Llovía, pero poco. Eso sí, estaba muy nublado. La tarde era gris, una tarde nueva de un otoño que empezamos a estrenar. Lleno de agua lenta y de silencio, si no es por el ritmo del limpiaparabrisas.

Y es que el día no podía acompañar. Era lunes, no queríamos trabajar los que teníamos oficina a la que ir y los que son de la calle, no le encontraban esta tarde la gracia a eso de no tener casa, iban buscando madres, huérfanos de tanta calle. Los que estaban a dieta, no habían perdido peso. Los que no estaban solos, aún no tenían bastante para sentirse acompañados y los que estaban solos, no estaban seguros de querer estarlo. Los que habían comido, no terminaban la digestión de los postres. Es lo que tienen los otoños, cuando llegan como el de hoy, rápido, sin avisar y con los pies descalzos, llenos de lluvia. No hacen ninguna gracia.

La cosa es que no se podía esperar más del día. Ni siquiera en el Arenal, donde en un par de bares había fiesta con luces amarillas, un par de canciones y unas palmas mojadas en ginebra. En el Arenal, la gente andaba con paraguas y con las mismas pocas ganas de hablar. Paraguas tan oscuros como la tarde.

"El detalle para esta tarde debe ser andar despacio", me dije. "Y mirar". Como pude, saqué los ojos por la ventanilla del copiloto y me dediqué a seguir a los paragüeros. Uno, dos, una niña con botas de lluvia, otro más, uno con maletín, dos que se cruzan... Y de repente, como surgen las musas, la inspiración y los amores-sorpresa, mis ojos se posaron en Pedro Hache. Pedro... Se me había olvidado que yo te quería. Que me enamoré de ti cuando te vi en la foto del periódico. Que me pedí uno como tú cuando supe lo que dijiste en el Paraninfo. Que me volví a enamorar cuando te vi más de cerca, y el corazón se me salía, pegado a tus zapatos brillantes y a tu frac con pajarita. Y tus manos, el ritmo de tus manos me dejé donde yo quería, que era al lado de tus dedos. Y tus rizos, mezclados y negros... Justo así, como la penúltima vez, así iban contigo esta tarde tensa.

No se ha dado ni cuenta. Esta vez tampoco me ha visto, ofuscado con su móvil, dentro de su americana de rayas. Sus labios apretados se abrían poco para hablar por el teléfono y su mirada esquivaba paraguas. Y no me veía.

Ha sido un segundo y ha parado la calle, la lluvia, la tierra y a mi me ha dado cuerda para volver a sentir que el pecho se me llena de aires, de lluvia y de miedo, cuando lo veo. Que como un San Sebastián, me lleno de flechas, que todas vienen del mismo arco y apuntan al mismo sitio. Y los ojos se me hacen más grandes y más oscuros.

Hoy es 17. También me había olvidado de la magia de los 17. Siguen siendo mágicos los 17. Miro al cielo, como puedo, mientras me llenan dos nubes los ojos de agua. Miro al cielo y veo la luna, medio dormida. Sí, los 17 siguen siendo mágicos. Aún andas apostado en la luna, mirándome con ojos verdes y tú lo sabes. Aún hay un hombre en la luna, que me sigue mirando. Aún creo en los 17.

Referencias

Dirección para referencias

Comentarios

  1. ¿Sabías que Pedro Hache nació el mismo día, del mismo mes y del mismo año que yo? Capricornio puro, nena. Por si vuestro romance prospera. ;-)

    Comentario de margot hace 3 años y 38 meses


Recordar datos


adopt your own virtual pet!
El bolso de Pilipili © Todos los derechos reservados al autor
Sindica este sitio usando: RSS 1.0, RSS 2.0, Atom.
Esta bitácora se mantiene con Bitacoræ.
LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009