con las manos llenas de teclas
pilar lópez casquete de prado - 19-10-2006 12:49:39 | Categoria: Te lo juro, por el plástico más duro
y los ojos de papel periódicoAy qué ver, los tengo al lado todos los días y nunca les he escrito un post.
Un día vi a una abriendo tímidamente el blog y otra vez me han dicho que vieron a otro en Málaga haciendo lo mismo.
Alguno (y siempre se lo agradeceré) me corrige las faltas de ortografía, que son muchas (sobre todo, los acentos). Otra, si no escribo, me manda emails y me dice que me he olvidado de ella. Hace tiempo, escribimos entre algunos un post y lo llenamos de comentarios-protesta, pero quitando esto, no me suelo acordar que ellos también están aquí.
Suelen llegar más tarde y se sientan en su mesa, a leer el periódico. Llegan tranquilos, al menos, eso parece. Pausados e inteligentes (porque es de listos saber llegar sonriendo y tranquilo), abren sus ordenadores y ordenan sus ideas. A las doce y media, llaman a algunos, y se reunen. A ver cómo va el día.
Su trabajo no tiene horas, creo que a veces terminan antes y que otras se enredan en un titular, en una frase, esperan una noticia y salen de noche. A veces, cuando he pasado por la puerta, después de tomar una cerveza, los he visto salir a la calle con cara de cansados, escondidos entre las letras y debajo de sus abrigos.
Son muy corporativos, y como todos los que son de un clan, tienen sus manías, sus miserias y sus grandezas (no más complejas que las de los médicos, informáticos, ejecutivos o ciclistas). Y siempre son las mismas.
Los días de sol y de fiesta, también están allí. Siguen allí sentados como si no pasara nada por la calle. Algunos días en los que tú y yo trabajamos, ellos están descansando: corren por el parque, se van a destinos exóticos o hacen lo que a ti y a mi nos sorprendería hacer un lunes. Me imagino que algunos serán seres solitarios, porque su ritmo es diferente. Algunos se habrán acostumbrado y se irán adaptando (digo yo). Otros, se habrán integrado en un entorno sólo de gentes como ellos, que trabajan casi de noche y tienen descansos ordenados sin ritmo.
A veces, me quedo mirándolos. Los miro de reojo y me pregunto si todo esto lo hacen por dinero.
Es curioso, tiene sus contrastes: es un trabajo tan minucioso, tan dedicado y tan mimado a lo largo del día, como el del artesano, y cuando se acerca la media noche empieza a correr sin parar y a mecanizarse, como el de una fábrica. Qué curioso que le dediquen tanto tiempo a algo que mañana ya ha caducado. Dicen los que no son como ellos que son muy especiales, que quieren ver sus firmas, su nombre y sus letras, justo unas detrás de las otras, sin que le quiten una coma, pero después de hacer un trabajo así, ¿quién no lo querría?
Si te digo la verdad en algo sí que me han decepcionado: no son como los de las películas. Verás, toman menos café y no todos tienen que perseguir la última noticia. Tampoco anda por allí José Coronado ni Esther Arroyo, pero como en las películas, fuman mucho. Hacen corrillos en el patio y los miro con cierta envidia. Se ríen y son agudos en sus conversaciones de patio, y yo me lo estoy perdiendo. Lo que sí me gusta es que no tengan que ir con corbata ni tacones y que cada uno pueda tener su estilo y su personalidad para venir a teclear en su pc, y con creces, mejora al sinsustancia de Belén Rueda o al manido del fotógrafo de la serie.
Me gustan los días de noticias importantes. Ya he vivido con ellos un par de bodas reales, la elección de nuevo Papa, algún evento deportivo y algunas de esas noticias que uno siempre las recuerda porque las vio en la tele antes de que pasaran a los libros de historia. Pues eso, ellos también las ven en la tele y luego se sientan a trabajar. Nosotros, miramos de reojo, nos acercamos tímidamente hasta que hacemos pandilla. En esos días, nos juntamos un poco más y por una vez sientes que no eres del otro lado (del de las corbatas y los trajes grises) y que también estás ahí con ellos.
Creo que además, el mejor día para ellos es en los que dejan su día libre por volver a la redacción a trabajar en una noticia inesperada e importante. Para eso se hicieron periodistas y en esos días es cuando no se les olvidan los exámenes de selectividad para entrar en la facultad y tener puntos o el traslado para estudiar lejos de su familia y la primera beca no remunerada. Seguro que esperan esos días como tú y yo los días de fiesta.
Qué quieres que te diga: me gustan mis compañeros. Aunque a veces no los entienda, aunque a veces tampoco entiendan mi trabajo, ni que venga con traje y tacones. Qué quieres que te diga: Seguro que no todo es tan bonito, pero ¿para qué te voy a decir otra cosa?
Comentarios (0) - Referencias (0)