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El bolso de Pilipili

Un cuaderno, un ipod, una cartera gigante, besos, barras de labios, entradas de teatro, gafas de sol que han visto todas las tiendas y los bares de la ciudad... Un bolso grande con ganas de salir a la calle

Minas antipersona

Querida Mariquilla,
Hace tiempo que no te pongo un post, y creo que este también lo entederás.... Verás, te cuento:
Llevo unos días en los que le estoy poniendo mucho interés a leer uno a uno y contestar todos los emails que se reciben en el trabajo, en una de esas direcciones sin nombre.
Siempre he pensado que cuando se abre una puerta por el correo electrónico, hay que responderla. Aunque sea para decir: lo siento, de eso que me pides no tengo nada. Es como empezar una conversación. Y es lo que esperas si dices "Hola". Supongo que es mi herencia de ser de pueblo: allí todo el mundo se saluda, aunque no se conozca por nombre ni por malnombre y siempre hay una respuesta.
Por otro lado, no hay manera mejor para prosperar y crecer que escuchar lo que te dicen y hacerlo tuyo.
Pues eso, desde el lunes abro uno a uno correos de extraños, de desconocidos, y los leo con lupa y los contesto con pluma y a mano. Uno a uno. Sin respuestas estándars.
Ya se por marketing que uno se esfuerza en ponerse en contacto con otros cuando el servicio que le han dado es negativo. Es muy raro que alguien de las gracias porque sí. Es más, si las da, es algo que no se espera y se recibe como extraordinario. (Por supuesto, cuando en esos rosarios de auroras con aguaceros aparece un rayo de sol dando las gracias, hago la ola y me quito el sombrero, claro.)
De todas maneras, aunque ya esté preparada para sólo recibir quejas, Aunque esté predispuesta a escucharlas y aunque he aprendido a crecer con las collejas, que siempre las hay, hagas lo que hagas... A pesar de todo eso, no deja de atacarme como un cartucho lleno de bolitas de metal muchos de esos mensajes.
Verás, me atacan por su dureza: extrema, cruda, exagerada. Me atacan por su verbo agresivo (tan agresivo como innecesario). Me clavan y me abren la piel para meterme peticiones y quejas como las que dejarían en un hueco del Muro de las Lamentaciones. Y muchas son desmedidas, incomprensivas y equivocadas. Por abrir la boca antes que el oido. Por querer escuchar el yo y ver el dedo recto y firme antes que la solución. Y porque hay gente que le tiene que hacer muy poco chiste esta vida.
Es muy fácil esconderse detrás de un correo y tirar piedras. Soltar frustraciones, porque tenemos un látigo y no lo sabemos usar.
Parece que hay quien piensa que detrás de un email está el niño de Inteligencia Artificial. Una máquina japonesa. Un autómata de feria de informática. Parece que hay quien piensa que detrás de un email no hay nadie. Quizás por eso, para que le oigan desde lejos, gritan tanto.
En esos estoy yo. Separo las agujas, me acuerdo de mis sonrisas y las saco de paseo.
De todas maneras, aunque me lleguen los sables, siempre salgo ganando: Aprendo. Puedo mejorar (porque he tenido la suerte de que me han enseñado a saber separar la paja de las agujas, así que siempre las puedo encontrar). Por supuesto, ante mensajes insolentes, las respuestas educadas caen con un peso redondo y vuelve el email con un perdón escondido en un mensaje corto de gracias. Y los mensajes educados y calmados, como digo, devuelven más calma. Y es verdad, es verdad que el que siembra calma nunca cosecha con tempestades.
Eso si: me niego a ponerme escudos. Si lo hiciera, dejaría de no ser consciente que detrás de un email, de un mensaje, de un blog, de un teléfono de atención al cliente hay un persona. Y a veces, por mucho interés que tenga en su trabajo, no va a cambiarte el mundo, sobre todo, si llevas el látigo en un sitio fácil de sacar. El mundo lo cambian las sonrisas, las palabras amables y los oidos despiertos, que escuchan lo que pasa fuera del ombligo y lejos del orgullo y la frustración.
Y mientras tanto, que siga la caravana armando jaleo, que sigue andando con los titiriteros. Y al que no le guste, por supuesto, que venga y nos lo diga.

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Comentarios

  1. Querida Pilar,
    es una bonita ocupacion ésta que tienes desde hace unos días, sobre todo si la realizas con la actitud que cuentas. Es verdad que el mundo lo cambia esas cosas que dices. El amor es, en definitiva, la mayor fuerza del Universo.

    Comentario de Mariquilla hace 3 años y 37 meses


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