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El bolso de Pilipili

Un cuaderno, un ipod, una cartera gigante, besos, barras de labios, entradas de teatro, gafas de sol que han visto todas las tiendas y los bares de la ciudad... Un bolso grande con ganas de salir a la calle

El sueño de Mauro

Mauro del Vecchio no puede dormir. Está desvelado y ahora, que se sabe letras de molde en el periódico y nombre repetido con mala pronunciación en informativos de la mitad del mundo donde siempre hay sol (porque si no nos da la luz, siempre nos quedarán las bombillas) se asusta entre las sábanas por saberse quién es.
Mario, que de pequeño jugaba con soldados de plástico verde, metidos en bolsas de papel de cartón sin clasificar y sin respetar rangos, hasta que al dejarlos caer en el suelo uno iba poniéndolos en su sitio, está acobardado ante tanta multitud de filas ordenadas a su libre albedrío.
Y es que Mauro, Mauro del Vecchio sabe lo que es de día, pero de noche es lo que era hace treinta años, con pantalón corto y mirada sólo para sus soldaditos. Mauro, entre las sábanas es como todos: no somos nadie.
Mañana, cuando amanezca, será el orgullo de su madre, la envidia de sus compañeros de academia y el amante de la chica del fondo, la de los tacones rojos, que nada tiene que ver con su mujer, la madre de sus niños, pero que, cuando Mauro se olvida de sus soldados, tanto le hace soñar y tan cortos le hace los desvelo. Y de paso, le hincha la panza ante sus amigos, que han visto foto, santo y seña de la señorita y siguen palideciendo por ser un cuarto menos que Mauro y no estar a la altura de los tacones rojos.
Mañana, Mauro, tendrá barriga, apenas le cerrarán los botones y tendrá sonrisa de general y cara de ganador, pero esta noche, como pasan todas las noche que uno no puede dormir, tiene la cara de haber perdido. De haberse dejado ir entre las bolsas de papel de soldaditos y las puertas de metal de algún camión blindado.
Mauro, Mauro del Vecchio tiene nombre de artista renacentista, de poeta contemporáneo de gafas pequeñas y americana de terciopelo, tiene justo el nombre que he grabado con bolígrafo Bic en la mitad de las páginas de mi libro de Sociales. Nombre de hombre alto, pelo rizado y vacaciones en Sicilia, seduciendo americanas que fuman cigarros largos.
Pero Mauro hoy es la sombra de lo que quieren que sea. Mauro del Vecchio no puede dormir.
(Después de leer esto, no busques en Google quién es Mauro del V. y menos aún busques una foto suya. Confía en tu imaginación, saldrás ganando)

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