Máximo 45 minutos
pilar lópez casquete de prado - 15-03-2007 02:13:19 | Categoria: Te lo juro, por el plástico más duro
Llevaba un polo negro, unos vaqueros y una cazadora de piel marrón clarita. Y allí de pie, con las manos en los bolsillos, me esperaba, tan grande. Hacía aire y se le movían los flequillos, que los colocaba a mechones rubios una y otra vez.
Miraba impaciente el autobús. Yo miraba impaciente la parada. Entonces nos encontramos y seguramente todas las estrellas jugaron a cambiarse de sitio, porque la noche se puso más tibia, se hizo más larga y tuvo un no se qué y ya no hubo manera de enmendarla.
Después fuimos a un concierto. La cantante, un clásico, nos invitó en una canción a bailar. Y también a mirar las estrellas, que habían vuelto a su sitio.
No le hicimos caso, creo que estábamos más ocupados en que se nos juntaran las manos, sin llegar ni siquiera a rozarse.
Después volvimos a borbotones, camino de casa. Tropezándonos con las palabras, atiborrándonos de miradas y sonrisas pintadas de rojo. Olía a dama de noche tardía y el aire mezclaba el frío con el calor.
En la esquina, nos despedimos. Y desde entonces, empezamos a vernos.
¿Cuánto será el tiempo máximo para los buenos momentos? ¿Tendrán una duración limitada? ¿Se puede resistir si duran más de lo marcado sin que caduquen?
Seguramente, los buenos momentos, tengan una duración limitada. Quizás un día haga una lista exaustiva, completa, medida y con cronómetro. Haré números y cuentas, y cuando sepa cuánto duran, vendré a contártelo, con la excusa de decirte sus tiempos, porque a mi, lo que de verdad me gusta, es que vengan, aunque duren dos segundos. Es que lleguen oliendo a colonia y que se escapen y hagan eterno lo que apenas duró cuarenta y cinco minutos. Y luego, guardarlos entre hojas de papel de arroz y enseñártelos de vez en cuando. Porque cuando te los cuente, volverán, estarán aquí otros cuarenta y cinco minutos más. Y nos dejarán bajarnos del autobús en la misma parada.
Comentarios (0) - Referencias (0)