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El bolso de Pilipili

Un cuaderno, un ipod, una cartera gigante, besos, barras de labios, entradas de teatro, gafas de sol que han visto todas las tiendas y los bares de la ciudad... Un bolso grande con ganas de salir a la calle

Somos casualidad

Sí, eso, pura casualidad
Un montón de fórmulas químicas, matemáticas y físicas, largas y casi sin fin y con una sola y pequeña solución.

Eso somos, una casualidad entre muchos problemas sin resolver, pero como no miramos arriba, apenas nos damos cuenta.
Es una casualidad que hoy hayas entrado aquí, que hace tiempo que no lo haces y yo, que también hace tiempo que no lo escribo. Y más aún que por casualidad haya visto esta noticia y porque el día ha sido como ha sido, lleno de casualidades, esta se me quede pegada y me siga como un flautista de Hamelín sin ratones.
Es una casualidad que tú y yo nos conozcamos, porque también es una casualidad que nos gusten cosas parecidas, ¿sabes por qué anécdota del destino empezaron a gustarte? Por lo mismo que a mi: porque un infinito número de piezas de dominó se puso de acuerdo para tirar tu ficha en el mismo momento que pasabas por allí.
Es una casualidad conocerse en un avión o en una cita de trabajo. O en en el ojo chico de una base de datos, en una brazada de piscina o en un email cruzado en una lista. Es una casualidad que nos riamos por lo mismo y de hecho, es una casualidad que te haga gracia eso de lo que te has estado riendo. Mezclar la física de tus horas con la química de mis corazonadas y que todo parezca que no es casualidad.
Que pienses en mi y aparezca por la esquina y al verte, me acuerde de ella, justo cuando me suena el móvil con su nombre pegado a la pantalla y me diga que fíjate qué coincidencia, que se ha encontrado contigo antes de que dieras la vuelta a la calle...
Y nos reimos. Y todo tiene un ritmo tan complejo pero tan afinado que hace que parezca sencillo que nos encontremos. Que seamos. Eso, que seamos. Que tú y yo somos lo que somos porque un día, por casualidad nos encontramos y quisimos dejarnos un poco de huella en nuestros dedos más largos.
Y mientras tanto, nos creemos que somos unos solos, que la suerte no está de nuestra mano, y que, cabizbajos y mirando el asfalto, se nos pasan los días, sin concedernos el derecho y el deseo de disfrutar de nuestras casualidades y de que somos por un conjunto de motivos raros.
(el video, by chance encontrado, es para Mariló. Estaba pensando en ella cuando apareció)

Referencias

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Comentarios

  1. Perdón por autocitarme...pero me ha gustado mucho lo que has escrito...me recuerda a una de mis comeduras de cabeza favoritas...

    http://kikebey.blogspot.com/2007/07/choices.html

    Comentario de Estío hace 2 años y 24 meses

  2. Bonito y optimista. A lo mejor hay que confiar más en las casualidades y menos en las posibilidades... Un beso,

    Comentario de Miryam hace 2 años y 24 meses

  3. No se si soy esa Mariló a la que tú se lo dedicas, aunque ya me gustaría. Porque por casualidad te conozco, por casualidad nos hacen gracia las mismas cosas, por casualidad empezamos a mezclarnos con el humo, los chotis que tú olvidas, las noches interminables de días en los que nadie sale, las anécdotas surrealistas, los martes borrosos...
    En fin, tan solo para decirte que me encanta cada vez que vuelves...

    Comentario de una chica de marte hace 2 años y 24 meses


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