Este lado de la vida
pilar lópez casquete de prado - 10-02-2008 16:27:24 | Categoria: Te lo juro, por el plástico más duro
Es la hora de la siesta. Mi vecino, al que he bautizado como Ignacio, juega al balón en su patio. Un balón de plástico azul brillante. Se bien cómo es el balón porque desde hace dos semanas, me lo suelo encontrar en mi patio. Cuando me oye, "ignacio" llama a mi puerta para pedirme con voz lánguida que se lo devuelva.
Es la hora de la siesta y sólo se escucha el balón de Ignacio y las voces de Pedro, que quiere jugar con él y la pelota.
Dentro de un rato, la pelota botará de nuevo en mi patio y entonces, todo estará realmente quieto. Sólo se oirá el tintineo de los móviles que cuelgan en la terraza. Un avión fugándose por la línea de cielo que el muro me deja ver y algún pájaro perdido.
Entonces, me sentaré en la terraza. En esta vida que toda huele a nuevo y que tiene patio.
Es curioso cómo cambian las cosas. Y parece que no hice nada. Sólo me dejé llevar siguiendo las flechas, en vez de querer hacer diques de contención, muros y barreras para esconderme detrás y abrir nuevas zanjas para nuevas carreteras de fuga.
Y llegué. Sin moverme, llegué a un sitio nuevo, donde nunca antes había estado.
Y vino una casa nueva, más pequeña y con más vecinos. Y llegó una oficina que parece que también le han puesto papel de regalo y la han cambiado de sitio y de negocio. Ahora, parece que me dedico a otra cosa.
En esta nueva vida, tan diferente a la de hace tres semanas, al final del pasillo, algunas mañanas, también aparece él, con sus vasos de leche caliente y sus galletas de chocolate. Con su sonrisa larga y su mirada profunda, hundida tímida en la almohada. Me mira y se mueve hasta el móvil del patio.
Y otra vez, todo vuelve a su sitio, a su nuevo sitio, menos Ignacio, que se ha ido a jugar a la Play satisfecho por dejar en su lado del patio la pelota azul.
Sonrío. Una mosca zumba perdida. Hay una estela de avión rayando el cielo. Esta vez no quiero irme detrás. Prefiero quedarme en este lado de la vida, aunque tenga aún que recoger los platos y fregar las copas de vino seco. Me pido este lado nuevo, lleno de cucharillas de café, colmadas de azúcar y galletas que saben a besos de chocolate. Me quedo aquí, a ver qué pasa. En este lado nuevo, que también es mío.
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