El cuento del hombre de papel
Tengo un amigo que me contó que no entendía una frase. Era algo así como: Viena es más Viena cuando se está en Paris. Se la había dicho un parroquiano de un viejo bar de pueblo, que frecuenta al salir del trabajo. Dice que la dijo con autoridad, que él no le creyó y que se enzarzaron en una acalorada pelea. Al final, mi amigo terminó en la calle y sin cervezas y el parroquiano con dos dientes menos y una desviación accidental del tabique nasal.
Yo si, se lo dije. Mira que se lo dije. Respiré hondo, moviendo la cabeza, miré al cielo. Cerré los ojos, me puse una mano en la cadera y con la otra le acompañó el gesto a: "pero vamos a ver, ¿cómo es que no lo entiendes?"
"Justo entonces, cuando estás en París no es que todo allí se vea mejor porque la luz es más clara y el aire más fino." Insistí: "No es por eso. Es... por lo otro. Y yo, yo lo se, pero no te lo puedo explicar mejor". Sin palabras, terminaba con un: "¿Es que no lo ves?" que no nos llevaba a ningún sitio.
Llevo meses intentando encontrar las palabras justas para explicarle por qué Viena es más Viena cuando ya no estás allí, cuando no la ves, cuando no oyes sus ruidos, justo entonces, en París, con otros sonidos, otras luces, otras gentes, justo allí es cuando más intenso es el olor de las calles de Viena.
Levanté la colcha y allí estaba él. Un dibujo de él. Y justo allí, tumbado y de papel, estaba más dormido que nunca encima de mi almohada, con cara de Juan sin Miedo y de sueño, de tanto sueño que seguro que soñaba conmigo.
Me reí. Me dije que si, que ahora sí que se lo puedo explicar. Pero lo haré mañana.
Referencias
Comentarios
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Me alegra que tengas un nuevo blog y me encanto tu poder narrativo >.< es tan simple y tan preciso ..
saludos
sebas.insanefruits.netComentario de Sebas hace 2 meses y 22 dias